A mí no me parece ingenuo ni irracional protestar contra el poder financiero estadounidense y contra la clase política que, coludidos, han aumentado exponencialmente la brecha entre el pobre y el rico. Esta protesta contra el capitalismo sin control es idealista (¿qué tiene de malo eso?) y también es justa. En el fondo de eso es precisamente de lo que se trata, de justicia.
El apoyo público que les han dado figuras como Michael Moore, Susan Sarandon o Noam Chomsky y la exagerada detención de más de 700 personas en el puente de Brooklyn han conseguido romper la barrera informativa que les rodeaba. Ahora no queda más remedio, los grandes medios estadounidenses y los políticos deberán poner mucha atención al movimiento Ocupa Wall Street. Algo queda muy claro: el descontento social que tomó las plazas y calles españolas, griegas o israelíes también ha llegado a Estados Unidos y sólo es cuestión de tiempo para que se expanda.
Ayer, cientos de manifestantes marcharon por la zona Upper East Side de Manhattan, una zona donde vive una gran cantidad de multimillonarios. En esta marcha pacífica los manifestantes exigieron la abolición de las exenciones fiscales a los ricos y también exigieron que éstos últimos paguen más impuestos. Estas demandas son centrales para el movimiento y para la lucha contra la desigualdad financiera.
"The top 1 per cent have the best houses, the best educations, the best doctors, and the best lifestyles, but there is one thing that money doesn't seem to have bought: an understanding that their fate is bound up with how the other 99 per cent live. Throughout history, this is something that the top 1 per cent eventually do learn. Too Late."
Joseph Stiglitz
No hay comentarios:
Publicar un comentario