En el conflicto árabe-israelí, más allá de las diferencias religiosas el problema es la tierra. Ambos quieren la misma tierra porque esa tierra es su única patria y ninguno de los dos bandos se va a ir. Tanto palestinos como israelíes podrían tener una patria propia, pero para esto es necesaria la creación de dos Estados y para la creación de éstos últimos es necesario llegar a un acuerdo, en el cual seguramente ambos bandos perderán parte de su tierra y de sus privilegios en los lugares santos pero también se desharán, finalmente, de la muerte y el terror.
Recientemente Abbas ha promovido exitosamente el reconocimiento del Estado palestino en la ONU; la sociedad internacional, en su mayoría, reconoce que la solución a este conflicto consiste en la creación de dos Estados. Aprovechando este ambiente propicio, se podría volver a las negociaciones entre ambos bandos, pero para que eso ocurra Hamas deberá tomar una postura más diplomática para no echar abajo todo el trabajo que Abbas ha hecho por el reconocimiento de Palestina. Deberá renunciar al terrorismo y finalmente reconocer al Estado de Israel.
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