A mediados de septiembre la revista canadiense de cultura alternativa Adbusters propuso una ocupación pacífica de Wall Street en señal de protesta en contra de la avaricia y la rapacidad de un sistema económico injusto que, al provocar una severa crisis, ha afectado con particular dureza a la clase media y a los jóvenes. En Estados Unidos sólo 55% de la población entre los 16 y 29 años está ocupada. Este nivel de ocupación es el más bajo desde 1945, lo cual es increíblemente alarmante. Para aquellos afortunados que consiguen empleo, haber cursado estudios universitarios no le garantiza obtener uno bueno. En muchas ocasiones los universitarios aceptan empleos que no requieren de mayor calificación. Es decir, estos universitarios no sólo están endeudados (por haber pedido préstamos para pagar sus estudios universitarios) sino que también están sub- empleados.
A pesar de esto, a la prensa estadounidense se le ha dificultado entender la validez de los reclamos de la juventud. Los activistas de este incipiente movimiento son expuestos como jóvenes incautos e idealistas, víctimas de su propia inexperiencia. Se les acusa de no tener una serie de demandas bien definidas y un mensaje claro y unificado. Bien, quizá por la diversidad de grupos que se le han unido a este movimiento es difícil contar con un mensaje completamente uniforme; sin embargo su mensaje es claro: “Somos el 99% y estamos en contra de ese 1% que posee más del 40% de la riqueza del país”.
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