La muerte, ó más bien la ejecución del ex líder libio Muammar Gadafi ha sido, sin duda, motivo de júbilo para los rebeldes libios; sin embargo los que más han celebrado han sido los líderes occidentales, valerosos defensores de la democracia, los derechos humanos y la libertad, que hasta hace poco estrechaban manos con Gadafi.
En fin, después de acabar con el Coronel, se acerca el momento de cobrarle a los rebeldes libios la deuda que tienen con la OTAN, ya que sin ésta jamás hubieran derrotado a Gadafi. A diferencia de otros países que han experimentado la Primavera Árabe, en Libia surge una relación entre la oposición interna y la intervención extranjera. Debido a que los recursos son ahora más escasos, seguramente se volverán más comunes las intervenciones, por lo pronto, en Medio Oriente y África.

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