La Primavera Árabe que inició en Túnez a principios del año pasado se extendió a Siria, donde las protestas comenzaron aproximadamente el 15 de marzo. Bashar al Assad acusó desde el principio a grupos terroristas de estar detrás de la crisis en el país, asimismo señaló que se trataba de una conspiración extranjera. China y Rusia, aliados importantes del régimen sirio se niegan a imponer sanciones. Esto es natural ya que ambos países están regidos por gobiernos autoritarios que enfrentan al interior problemas relacionados con minorías. Rusia aplasta violentamente al separatismo checheno mientras que China lo hace con los tibetanos. Por eso deben evitar que la sociedad internacional se entrometa en ese tipo de asuntos. Aparte Siria es un gran comprador de armas rusas ¡Qué importantes son los negocios!
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