El último reporte de la Agencia Internacional de Energía Atómica reveló que Irán desarrolla un programa nuclear encubierto paralelo al oficial. No obstante pienso que la veracidad de los informes es cuestionable. El director de la Agencia, Yukiya Amano, ya de por sí desacreditado por encubrir la industria nuclear privada en Japón, parece estar consultando con Estados Unidos cada decisión que toma; a finales de octubre estuvo de visita en la Casa Blanca. Rusia ha dicho que el reporte de Amano es poco profesional y se ha negado a apoyar sanciones contra Irán, cosa que también ha hecho China. La credibilidad de la AIEA, me parece que deja mucho que desear, tanto el informe de la agencia como las sanciones que se deriven de él alejan todavía más cualquier remota posibilidad de diálogo con Irán.
Las sanciones no han funcionado, y algunos países como Israel, Gran Bretaña o Estados Unidos piensan que un ataque contra Teherán es más probable que una solución diplomática. Si la retórica es extremadamente peligrosa y las consecuencias del ataque serían espeluznantes. Más allá de la pugna por la hegemonía en Medio Oriente, es urgente evitar el conflicto y hallar una manera de entablar un diálogo entre las partes para detener esta alarmante carrera.
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